Stendhal: La enfermedad que contagia el Arte

No solamente les comparto lo que investigué, sino una experiencia personal. Antes de conocer este síndrome, había realizado un viaje al viejo continente y viví emociones que yo mismo no esperaba de mí. Entre varias cosas, llegué a Florencia y al recorrer un par de calles ya sentía el hogar de mi Alma. Al entrar a un modesto y grandioso restaurante lo único que tuve por palabras fueron lágrimas que provocaron que los cocineros trajeran a mi mesa la mejor cena de ...

Pero no solamente eso, recorrí museos sorprendido realmente de las obras maestras y de la enorme cantidad de obras que la gente no se detiene a ver. Lo cual quiere decir que la mayor parte de la fama es un efecto Pigmalión. Pero el punto crucial lo viví al llegar ante la Gioconda. Estar ahí no es vivir solamente la obra, sino el fenómeno, los tumultos de gente, el misticismo de no poder acercarse tanto como a otras obras del mismísimo da Vinci (muchas de las cuales las pude haber tocado a solas si osaba). Ese momento fue la gota que derramó el océano, tuve que dirigirme a una banca del museo en donde no podía parar de llorar y en donde me pasó que ya deseaba salir a como diera lugar. Comencé a sentir más desesperación que éxtasis, no quería ver absolutamente nada más. Recorrí salas y pasillos en busca de la salida y cada cuadro era un tormento para mí. Pasé ante la magnánime obra “La Coronación de Napoléon” de David y sentía que el mundo se me venía encima. Tenía ganas de gritar.

...al regresar del viaje necesitaba tiempo para meditar, estar en soledad para digerir tantas impresiones de algo que supuestamente ha estado presente toda mi vida: el Arte.

Fue entonces que al comentar esta experiencia alguien me platicó acerca del Síndrome de Stendhal. En lo personal, considero que el estudio clínico de este fenómeno tiene muchas lagunas y necesita estudiarse con un procedimiento riguroso, analítico, pero sin la falta de empatía emocional (no sentimentaloide o romántico).

RC


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Comentarios: 4
  • #1

    Eun Yoon (domingo, 07 septiembre 2014 00:22)

    WAO! Maravilloso, siempre espero estas cápsulas semana tras semanas.
    Si en internet encontráramos más detalles como estos, el mundo sería otro!
    Felicidades!

  • #2

    Pat (sábado, 20 septiembre 2014 16:35)

    La primera vez que un amigo me contó su experiencia en Florencia, de nauseas, y demás al salir de un museo, no pude sino reír a carcajadas...
    Estoy de acuerdo que esa experiencia tiene muchas lagunas, para definirla como una patología, pero cual sería la utilidad de desentrañarla?
    Mi propia experiencia me ha llevado a sentirme transportada a instantes de "éxtasis"? en diferentes oportunidades, en plena naturaleza, o con obras musicales, escultóricas, arquitectónicas, artísticas, con toda la respuesta adrenérgica corporal, que luego me hace reflexionar, en nuestra producción corporal de endorfinas, lo que me maravilla.. Y solo acudo a dar gracias por la experiencia..
    En Florencia en particular (ciudad que aún no conozco) pareciera que el instante se prolonga más del tiempo que podemos soportar como placentero, para generar malestar, como cuando comemos chocolate, o cualquier otra sustancia exquisita en exceso.

  • #3

    javier hernandez r. (lunes, 28 septiembre 2015 00:00)

    RODRIGO, TENGO ENTENDIDO POR EL DICHO DE MIS PROFESORES DE LA PREPARATORIA 8 DE LA UNAM, SITA EN PLATEROS, MIXCOAC, EN DONDE ANTIGUAMENTE ESTUVO EL MANICOMIO DE LA CASTAÑEDA QUE, LA RETORICA, EL EL ARTE DE HABLAR CON ELOCUENCIA, Y LA ELOCUENCIA, ES EL ARTE DE DARSE A ENTENDER CON FACILIDAD.
    ESTO TE LO DIGO PORQUE ESTOY SUSCRITO O TE SIGO POR TUS VIDEOS PORQUE, IGUAL, ME INTERESAN TUS IMPORTANTES APORTES A LA CULTURA CON LOS CULTERRIMOS COMENTARIOS QUE HACES. POR ESO, CONTRIBUYO DE LA MANERA MAS SIMPLE A CULTIVARNOS TODOS LOS QUE TE SEGUIMOS. TE FELICITO

  • #4

    Mónica (viernes, 11 diciembre 2015 08:01)

    No sé si realmente es una enfermedad (a pesar de ser médica nunca había escuchado sobre este sindrome) pero, evidentemente, hay obras artísticas que nos transportan y afectan nuestras emociones de formas impensadas para alguien con menos sensibilidad. No me pasó en Florencia ( a pesar de que amo esta ciudad y su oferta cultural) pero sí me sucedió cuando me encontré por primera vez ante un Van Gogh en el Museé d'Orsay. tuve que sentarme porque las piernas me temblaban, me faltaba el aire y tenía taquicardia. otras veces he tenido la misma experiencia. La última vez fue escuchando cantar ópera a una niña de 9 años en un programa de talentos (creo que era en Bélgica). escuchaba y las lágrimas empezaron a caer por mis mejillas sin poderme contener. Me encantan tus cápsulas. Me hacen entender el arte desde otra mirada. Te agradezco profundamente por tu claridad y elocuencia.